Diseñados para proporcionar estabilidad en fracturas infectadas de fémur o tibia. Su recubrimiento con cemento quirúrgico de PMMA con antibiótico permite una liberación local del mismo, contribuyendo de manera auxiliar al tratamiento de la infección.
Se mantienen implantados hasta la resolución del proceso infeccioso, según criterio del cirujano, y no deben permanecer in situ más de 6 meses.
Están indicados para el tratamiento de:
Disponibles con gentamicina o tobramicina en una amplia gama de diámetros y longitudes.